La depresión en el Parkinson

La depresión y el Parkinson:


La depresión se conforma bajo una combinación entre una reacción
subjetiva a la enfermedad y los cambios que se dan en el cerebro a causa de la propia enfermedad.

Los enfermos de Parkinson tienen un riesgo importante de desarrollar depresión, determinadas investigaciones señalan que dicha depresión puede manifestarse incluso años antes de comenzar a sufrir la sintomatología derivada de la enfermedad coincidiendo con los síntomas patológicos en el cerebro.

Los síntomas depresivos constituyen un factor importante en la valoración de la calidad de vida del paciente. Razón de peso por la cual debe tratarse la depresión asociada a la EP es porque está estrechamente relacionada con la dificultad de cuidar a las personas que la padecen y con su calidad de vida.

Es al principio de la enfermedad donde se hace más común la aparición de la depresión, donde los pacientes comienzan a sufrir los conatos de la enfermedad.

Hay estudios que señalan que la depresión llega a afectar a entre un 20 y un 45% de los enfermos de parkinson.

Son varios factores los que exponencian la aparición de la depresión en la enfermedad:

Cambios biológicos en el paciente: El foco de los cambios se centra en el cerebro a efecto de los cambios en los niveles de sustancias químicas en el mismo, como pueden ser (serotonina y dopamina), ambos claves para sustentar un estado anímico regulado.

Cambios bajo factores psicológicos: La exposición a una situación crónica puede contribuir notablemente a la llegada de una depresión.

Cambios en los factores ambientales: Consecuencia directa de la misma, se genera un cierto aislamiento del paciente que lejos de paliar la misma, contribuye al desarrollo de la depresión.


 

Ciertamente existen multitud de grados en la propia sintomatología de la enfermedad, condicionantes directos de la afección psicológica y por tanto la depresión, permitiendo en los mejores casos al paciente continuar con una cierta normalidad en su vida hasta el otro extremo de desarrollar una acusada limitación para desarrollar con normalidad su día a día e incluso poniendo en grave riesgo la propia existencia del paciente.

A continuación vamos a señalar los principales ó más comunes síntomas que ponen de manifiesto la presencia de una depresión en un paciente con Parkinson:

Ánimo en un estado bajo generalizado y con variaciones durante el día siempre que supere este estado como mínimo durante dos semanas seguidas.
Irrupción del estado de sueño de forma recursiva.

Factorización de ánimo y pensamientos negativos sobre el exterior, sobre sí mismo y sobre el futuro del propio paciente, pudiendo aparecer en el peor de los casos tendencias suicidas en las depresiones con severidad.

Otros síntomas con índices de generalidad frente a una depresión podrían ser los siguientes:
• Cambios en los patrones de sueño (insomnio o dormir demasiado)
• Ansiedad
• Disminución del interés o satisfacción al realizar actividades que antes disfrutaba.
• Problemas de atención y concentración
• Poca energía
• Inquietud
• Sentimientos de culpa o impotencia
• Cambios en el apetito

El tratamiento de la depresión no debe limitarse al ámbito farmacológico, sino que otros tratamientos, como la psicoterapia, pueden potenciar el efecto de los fármacos y en algunos de los casos, incluso ser más efectivos.
El uso de las estrategias de afrontamiento y otras técnicas para controlar la aflicción y otras angustias emocionales puede ser efectivo en este contexto.

La terapia electroconvulsiva (TEC) puede ser una opción efectiva contra la depresión en pacientes no dementes cuando no ha funcionado ningún otro tratamiento. Este tratamiento debe ser controlado cuidadosamente por un siquiatra. El ejercicio físico periódico puede ayudar a mejorar tanto la salud física como la mental de los pacientes con Parkinson.


Baja un punto de vista farmacológico los inhibidores selectivos de la captación de serotonina (ISRS) se han convertido en los tratamientos más resolutivos no obstante, es importante señalar que este tipo de medicación pueden ser consecuencia directa de determinados efectos secundarios como son: Trastornos gastrointestinales, alteraciones en el plano sexual del paciente y náuseas.

Se considera tan complejo el escenario de la depresión que en numerables ocasiones es necesario hacer pruebas con varios fármacos y terapias holísticas para generar una solución al problema, de ahí la importancia anteriormente señalada frente a un tratamiento psicológico anteriormente mencionado.

parkinson precoz  Ver Guía y ayuda para cuidados a enfermos de Parkinson.

 

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